jueves, 1 de septiembre de 2011

Vacaciones en Italia (1ª parte de 3)


"Cuatro amigos, dos colegas rockeros con sus respectivas novias, cometiendo una turistada tras otra en suelo alpino".

Sé que parece el eslógan de una peli mala de Chevy Chase, pero es que no se me ha ocurrido forma mejor de resumir las dos semanitas (del 31 de julio al 11 de agosto) vividas en Italia... Unas vacaciones, por cierto, decepcionantes a todos los niveles (las expectativas eran bajas, eso sí) pero que, al menos, han dado de sí lo suficiente como para confeccionar el siguiente abezetadario:

A de A.O.R. : Hace un par de meses el colega Sammy Tylerose disparó a bocajarro la teoría que Frontiers Records, el sello italiano especializado en AOR (Rock Orientado a Abueletes o Rock melódico, como tú prefieras llamarlo), no era más que una tapadera de la Cosa Nostra para blanquear dinero. Pues bien, estando en Nápoles -que es donde la compañía tiene su sede- no pudimos recoger prueba alguna que ponga luz sobre el asunto, pero el sentido común me obliga a constatar a pies juntillas su hipótesis. Y es que lo he visto de cerca: Italia rockea muy poco, menos incluso que España, así que no encuentro explicación posible a los continuos fichajes de la discográfica. No gigs, no t-shirts, only shit! Salvo unos cuantos conciertos de bandas tributo (a The Beatles, a Frank Zappa,...) y un par de bolos potentes que habían tenido lugar recientemente (Dream Theater, Anathema,...), Italia es un país poco indicado para garantizar la supervivencia del Rock en el futuro.
Volviendo a Frontiers, nuestra intención era visitar el edificio que aloja su oficina, pero no hubo manera de dar con la dirección. En otra ocasión, signore Perugino...


B de Roberto Benigni: el doble italiano de Cesar Martín (de espaldas no sabrías distinguirlos, te lo aseguro) vivió sus 15 minutos de gloria en España gracias al éxito que cosechó su película "La Vida es Bella", pero en su país de origen su figura sigue todavía muy presente. Resulta raro, pues, no toparse con su alopécica cabeza entre las caricaturas de los artistas callejeros de cualquier ciudad; aunque el caso más extremo se encuentra en Arezzo, ciudad que sirvió de localización en varias escenas de su famosa tragicomedia (de marcado regusto nazi, por cierto), que aún hoy sigue explotando su presencia como reclamo turístico, con paneles informativos repartidos por aquellos enclaves donde se rodaron dichas escenas.


C de Cristianismo: semanas más tarde un servidor sufriría en sus carnes un encuentro en las calles de Madrid con el ejército robot de Benedicto XVI, pero ya en Italia mis deseos de muerte y destrucción hacia todo lo que huele a esta anacrónica doctrina rebasaron todo límite. ¡Menudo tinglado recaudatorio tienen montado estos parásitos! Iglesias y domos por doquier que, amparados en la coartada cultural, se convierten en auténticas máquinas de hacer dinero. "Expulsemos a los mercaderes del templo" reza la Biblia. Putos hipócritas. La doble moral, cómo no, está a la orden del día; no en vano, al igual que ocurre en los países musulmanes, las mujeres deben ocultar sus hombros y piernas desnudas si pretenden acceder al interior de la Cada de Dios. Espero que la canción de The Stooges sea profética y realmente estemos cerca de "The End of Christianity".




D de Duce: Aunque sólo sea en los corazones de algunos ciudadanos italianos, ¡el Duce sigue vivo! Y no, no me refiero al líder de The Mentors (banda de rape rock de Seattle) que acabó muerto en extrañas circunstancias tras acusar a Courtney Love del asesinato de su marido en aquel documental titulado "¿Quién mató a Kurt Cobain?"; el Duce al que me refiero es éste:

Benito Mussolini, la principal inspiración de Adolf Hitler en su ascenso a las cumbres del fascismo europeo, sigue siendo a día de hoy, aunque cueste creerlo, una figura muy añorada por parte del pueblo italiano. O, al menos, ésa es la impresión que nos llevamos tras visitar un ultramarinos de Sirmione, una localidad próxima a Saló (ya sabes, el pueblecito a orillas del bucólico Lago de Garda donde el dictator instauró la República Social Italiana). En dicha tienda de comestibles, además de un calendario de pared con su cuadriculado rostro en primer plano, pudimos contemplar con nuestros propios ojos una serie de productos (botellines de grappa, imanes, encendedores,...) con su efigie grabada. Lástima que los dueños del establecimiento me prohibiesen tomar fotos (no obstante, en esta web está la prueba de nuestro descubrimiento).


E de Engendro (en su acepción de anomalía, freak, o fenómeno de la naturaleza): a lo largo de los años he visto a muchas personas deformes o con malformaciones, pero hasta llegar a las inmediaciones de la estación central de Florencia nunca había tenido la ocasión de contemplar un caso tan extremo como el de hombre aquejado de Genu Recurvatum (hiperextensión de la rodilla más allá de los 0º) que pide limosna en aquella zona. El grado de torsión en las piernas que padece el pobre infeliz es tal que, a fin de desplazarse, adopta la postura de un cuadrúpedo.


F de Fuck'em!: las palabras que más veces repitió la facción masculina de la expedición fueron éstas: "fuck'em!", alto y claro, con signo de exclamación. ¿Que nos pegaban otro sablazo al pedir la cuenta? Fuck'em! ¿Que al servicio de habitaciones del hotel se le pasaba por alto hacernos la cama? Fuck'em! ¿Que las chicas se empeñaban en visitar otra iglesia? Fuck'em! Recitar la frasecita no nos ayudó en nada, pero... ¡y lo a gusto que nos quedábamos!?


G de Gastronomía: me río yo de la cocina italiana... Toda la vida oyendo hablar de sus excelencias para, una vez allí, encontrarse con unos platos cuyo grado de elaboración nos pareció inaceptable. Para colmo, en nuestro primer día de estancia a mi colega y a mí no se nos ocurrió otra cosa que pedirnos ¡una pizza hot dog!, que, además de frankfurt troceado, también incorpora en su receta ¡deliciosas patatas fritas! ¿Se os ocurre una pizza más subnormal?



H de H-George: unos días antes de emprender el viaje quise añadir a mi iPod algo de música italiana, pero, como ni Pavarotti ni Adriano Celentano son lo mío, en su lugar me puse el disco de esta banda de (tal como se definen ellos mismos) Alcoholic Thrash Metal. No lo negaré: H-George son bastante chapuceros, la mitad de su repertorio está a medio hacer y no hacen más que repetir todos los tópicos del subgénero, pero la producción de Jeff Waters (líder de los canadienses Annihilator) eleva un par de puntos la valoración global de su único disco hasta el momento "Slave of Society".



(Continuará)

7 comentarios:

günner dijo...

Sólo a tí se te ocurre ir a Italia y buscar algo relacionado con el Rock!
Yo fue dos veces, y las dos veces me encnató, pero olvida el RNR...

Pues la pizza subnormal tiene una pinta cojonuda!

José Fernández dijo...

Hostias Günner, no me jodas, lo de la pizza esa debería de estar prohibido por la constitución italiana! Bueno, para gustos, ya se sabe...

Anónimo dijo...

http://www.myspace.com/smalljackets

tio estos son italianos y los dos primeros discos matannn
ahora me parece que son mas flojos que el disco en solitario de Chris Corner, lo digo por las pocas fechas que tocan...
Snake.

Larry Runner dijo...

Italia futbol y poco más. Además no nos soportan a los de la península. Rock? Anda ya! Si lo mejor que salió de allí fue Rhapsody xd!

Obliterator dijo...

Lo mejor de italia es el porno y las masas, de lo demás no me gusta nada.

Interesante la adoración por el puto mussolini, es similar con lo que ocurre con el General Perón en Argentina. A ver si a esos viejos que coleccionan esos souvenirs les gustaría andar cagados de hambre por culpa de una guerra. Idiotas.

Me recordaste la gran película Saló de Passolini, una de las películas más enfermas que se han filmado.

Saludos!

sammy tylerose dijo...

A mi me hubieses cosido a Fuck'ems!!! Yo soy de los de entrar a iglesias, jeje. En Italia he comido la mejor y la peor pasta de mi vida. Supongo que la peor paella y la peor butifarra del mundo se comen en la piel de toro ¿no? La mejor pizza la comí en un garito de Bolonia cuyo disuasorio nombre era "Snoppy's 2", jeje. Y me ha hecho gracia lo de los tributos, pq el único concierto que he visto en dos viajes a la bota ha sido un doble tributo super-amateur a GNR y Maiden!
Si quieres RNR, Irlanda.

PopuJedi dijo...

Hey, ¿quién dice que fui a Italia buscando R'n'R? Ésta ha sido mi tercera visita al país, así que ya sabía lo que había... (sí, mi tercera vez, pero es que el presupuesto de este año no daba para irse más lejos). Saco el tema del Rock'n'Roll porque es algo natural en mí; incluso si algún día piso Sudán (me tendrían que secuestrar, of course) sería capaz de extraer alguna vivencia rockera.

Günner: la pizza no estaba mal del todo, es el súmmum de todo amante de la comida basura, pero como plato elaborado suspende con un -1. Sabía que dirías algo al respecto...

José Fernández: peor que la pizza fueron los macarrones con salsa de bote recalentados en el microondas. Eso sí tuvo delito. ¡Y 7 euros me soplaron!

Snake: de esta gente tengo su cd "Play at High Level" y, cierto, no suenan nada mal.

Larry Runner: ¿Fútbol? ¿Rhapsody? Humm, creo que ahí chocamos, tío. Tampoco creas que todo fue tan negativo. Hay pueblos con mucho encanto (y sí, catedrales que impresionan), pero cuando día sí y día también sólo te ofrecen lo mismo... pues como que acabas aburrido.

Obliterator: ¿te refieres a las masas de pizza? Del porno actual hecho en Italia no tengo ni idea, pero Salieri, Cicciolina y la Pozzi animaron -pero bien- los 90's. Sobre el asunto Mussolini: el dueño de la tienda era un tío joven (cuarenta y pocos), lo cual me parece mucho más preocupante que si la adoración fuese por parte de abueletes nostálgicos. Lo peor de todo es que le acabamos comprando un montón de productos de alimentación (y eso que mi colega es de izquierdas hasta la médula...).

Sammy Tylerose: cómo se nota que nunca tuviste una novia licenciada en Historia del Arte... Hasta los cojones del Románico, tío! Salvo un par de establecimientos que directamente nos sirvieron basura, el nivel de la comida no fue tan, tan horroroso; pero, claro, pagando lo que se paga (que en ocasiones no fue poco) pues uno espera mucho más. En la cadena de restaurantes que tenemos aquí, La Tagliatella por ejemplo, se come mucho mejor. Por cierto, tanto la paella como la butifarra (al igual que los churros, que también los hacen en París o NYC) no son exportables, tío. Es como el sushi en Japón.

 

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