Cómic y asesinos en serie, dos de mis principales intereses al margen de la música, reunidos en un solo volumen. Arte y crimen, las dos pasiones del protagonista de esta novela gráfica que admite múltiples lecturas; tantas que, por un momento, llegué a pensar que el asesino del título no era más que un mcguffin, una distracción, en manos del autor. Y es que Antonio Altarriba elabora, alrededor de esta figura central, una serie de temas personales que, como ex-catedrático en la Universidad del País Vasco, le han tocado muy de cerca: el terrorismo de ETA, el adoctrinamiento nacionalista y pro-violencia por parte de ciertos estamentos, el arribismo académico, la farsa de muchos artistas,... La carga autobiográfica, pues, es patente en muchos aspectos, e incluso personaje y guionista guardan más que un casual parecido físico, haciendo más intenso el juego de espejos. Segunda obra maestra consecutiva de Antonio Altarriba, quien, tras "El arte de volar", se ha convertido en un valor seguro dentro del cómic nacional. Y otro tanto para Keko, que ilustra a la perfección un guión detallado hasta la extenuación (aquí se puede descargar dicho guión por cortesía del autor).



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