sábado, 4 de agosto de 2018

Metal is everywhere (12): Phil Lynnot & Naoki Urasawa


A lo tonto, a lo tonto han sido unos 5 o 6 años los que he invertido en completar la lectura de "Billy Bat", hasta el momento la última obra del polifacético Naoki Urasawa (guionista, dibujante, y músico en sus ratos libres -Bob Lennon se hace llamar cuando se cuelga la guitarra-). En total han sido 20 volúmenes (unas 4000 páginas de nada), los cuales he ido tomando prestados de la biblioteca al ritmo que ésta los iba adquiriendo. No hay duda que ha sido todo un ejercicio de paciencia y memoria (es fácil perder el hilo de la historia -complejísima como siempre en este autor- cuando pasan más de 6 meses entre un tomo y el siguiente).

Al igual que ocurría en "20th Century Boys" (y en su secuela "21th Century Boys"), otra de sus sagas más célebres (y aún más extensa, pues fueron 22+2 volúmenes), vuelve a hacer un guiño al mundo del Rock. Si en aquélla homenajeaba a T.Rex y a Sigue Sigue Sputnik, en "Billy Bat" rinde tributo a Thin Lizzy, gracias a la aparición estelar de una rockstar que es la viva imagen de Phil Lynnot.



No destriparé el argumento ni desvelaré detalles que te puedan estropear la lectura si algún día decides sumergirte en la historia del murciélago Billy; tan sólo añadiré que la presencia del genial irlandés no es simplemente testimonial, sino que tiene un papel destacable en uno de los episodios de la saga. Deberás tener paciencia, eso sí, pues no se deja ver hasta bien pasado el ecuador de la serie.

 
Para acabar, si no conoces de nada a este mangaka, acércate a cualquiera de sus creaciones ("Monster", "Happy!", "20th Century Boys", "Pluto" o "Master Keaton") y flipa en colores con los dibujines que realiza. De lo más estimulante surgido de Japón.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Mi ex-instituto rockea


Más allá de dar a conocer mis gustos en materia de música, cine, cómics y demás malas hierbas, creo que nunca he dado detalles de mi vida personal o profesional. Y así seguirá. Sin embargo, hoy me saltaré mi propia norma; más que nada porque de lo que voy a hablar a continuación ya no forma parte de mi presente. Bien, el caso es que, tras cuatros cursos desempeñando mi labor docente en un centro de educación secundaria, el próximo septiembre inicio una nueva etapa en un instituto diferente (a 7 minutos caminando desde mi domicilio -por eso de dar envidia...-), así que no me supone ningún inconveniente hablar (de refilón) de mi ex-lugar de trabajo.

Aquello parecía Suecia, amig@. Jamás trabajé en un lugar con tanto músico por metro cuadrado... Y no me refiero sólo a los profes de la materia; también había/hay muchachada dándole al instrumento. Clásica, jazz, canción de autor, pero sobretodo Rruocqk.


Harvest: es evidente que este quinteto (con cantante holandesa al frente) no buscó la inspiración en Neil Young, sino en Opeth, a la hora de bautizarse. Prog-rock elegante con pinceladas pop y clase, mucha clase. Discográficamente hablando llevan un tiempo parados, pero habrá que estar al tanto de su web por si hay novedades.




Heresy of dreams: en el caso de esta banda castellanense, el origen de su nombre es Pantera (tema "Heresy"), pero, más que groove metal, lo suyo es un heavy metal de corte clásico con algo de moderneo (esos soniquetes sintéticos de fondo les delatan). Tienen dos discos editados y, a pesar del nombre, cantan en castellano. El duelo de guitarras en este tema me flipa.





Fancy Candy Girls: a diferencia de las dos bandas anteriores, FCG lo forman cuatro alumnas del instituto. Continuan versioneando a AC/DC y The Cranberries en sus directos, pero este tema propio me parece un hit en potencia. Temazo. Ay, de estar de nuevo en los 90s le hubiesen comido la merienda a las (mediocres) Deviot.




lunes, 23 de julio de 2018

Metal is NOT everywhere (11): John Byrne & Rush


No soy el mayor fan del dibujante y guionista John Byrne (aunque sus etapas tanto en Los 4 Fantásticos como en X-Men opino que son de lo mejorcito en materia superheroica), pero jamás le haría ascos a un tebeo suyo. A pesar de ello, han tenido que pasar varios años hasta que me he animado a tomar prestado de la biblioteca "2112", un cómic en formato prestige publicado por Norma en 1993. ¿Por qué tanto tiempo si soy un fan acérrimo de Rush? (Nota para nonbelievers fans: el cuarto disco del trío canadiense lleva por título ese mismo número de cuatro cifras.) Supongo que, tras hojearlo -en no pocas ocasiones-, nunca me dio la sensación de estar ante una adaptación de la suite espacial que da título al álbum homónimo.

Y arrastrando esa duda finalmente me lo llevé a casa. Y, bien, tras leerlo (tampoco hizo falta llegar al final; con las diez-doce primeras páginas ya lo tuve claro) mis sospechas se confirmaron: Byrne no adapta (ni siquiera halla inspiración) la canción de Rush. El cómic, en realidad, es la precuela/secuela de "Next Men", una colección regular del propio Byrne, de nuevo como autor completo, en la que -para algunos- es lo último que vale la pena leer del susodicho.

"No hay la más mínima conexión. Cuando estaba haciendo 2112 ni siquiera había oído a Rush. 2112 se publicó en 1991, así que decidí hacer un símil dándole un año palindrómico como título. 2002 era demasiado cercano, 2332 demasiado alejado. 2222 sonaba raro. 2112 ganó más o menos por eliminación". Son palabras del propio Byrne, con fecha de 13 de enero de 2005. Es lo que tiene no chequear internet a tiempo. Bueno... el cómic tampoco es ninguna castaña, pero digamos que me lo tomaré con calma antes de ponerme a leer la saga "Next Men" (nada menos que 31 números).

Definitivamente, el Metal NO está en todas partes (bueno, sí lo está, pero en este caso sólo subrepticiamente -no sé si el uso de este palabro es correcto en este contexto, pero, joder, siempre me ha gustado como suena: su-brep-ticia-mente). Y con este pensamiento me despido, no sin antes aprovechar la coyuntura y comentar rápidamente otro pensamiento que me acaba de venir a la mente: ¿cuándo dejó Scott Ian de hacer el ganso en el escenario con una pancarta enorme de "NOT"? Qué tiempos aquellos de bermudas...




miércoles, 18 de julio de 2018

Mi disco del verano 2018


Estamos a 18 de julio y todavía no tengo "mi disco del verano". Ni siquiera "mi canción del verano".  Y eso no puede ser. Cada año, por estas fechas, cuento con al menos un album que no deja de sonar en el coche y/o el iPod, animándome el estío. El año pasado, sin ir más lejos, tuve dos ristras de temas sonando día sí, día también en mis oídos: "We're All Alright!" de Cheap Trick, y "Shake the Cage" de Freddie Nelson.


Este verano, sin embargo, no he encontrado (aún) el disco que me acompañe en los momentos de sofocante calor. Es triste, pero no pierdo la esperanza. De aquí a dos días se editará oficialmente un disco que llevo meses esperando, así que es probable que en cuestión de horas mi vida sea un poco más completa. ¿De qué disco estoy hablando? Deja un comentario, y si aciertas podrás comerte un rico melón.

Y sí, podría recurrir a discos del pasado (tal como recomienda Cesar Martín en las páginas del último Popular 1, animando al lector a que "A Different Kind of Truth" de Van Halen sea la banda sonora de su verano), pero prefiero esperar a que sea un disco actual el que cumpla esa función. Veremos si hay suerte.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Cena de gala (rockera)


Asumiendo que un concierto (de rock) tiene bastante de ceremonia ritual, y a tenor de su carácter vespertino, nunca está de más arrancar la velada echándose al coleto alguna manduca vinculada al evento en cuestión. Me explico: ¿que asistes a un bolo de Alice Cooper? Acudes al KFC más cercano; ¿que quien actúa son Supersuckers? Un costillar bañado en salsa barbacoa será tu pitanza; ¿que nos visitan Acrassicauda? Un döner kebab (y un Almax de postre); ¿que los elegidos son Loudness? Pues como hice yo la semana pasada: una bandeja de sushi.


Algunas bandas, además, te lo ponen a huevo:


Green Day = galletitas Soylent Green

Korn = mazorcas de maíz
 

Nashville Pussy = es una alternativa, pero ¿tiene que ser de Nashville?

La Polla Records = humm... va a ser que no



No siempre se puede satisfacer al estómago con estas conexiones gastro-musicales; al fin y al cabo, ¿que te metes entre pecho y espalda si tienes una cita con Metallica? ¿Un tornillo? Peor aún con Municipal Waste (aunque no hay duda que sería una cena económica). Y ya no te cuento si son Guano Apes... ¡Puagh!

Casos incomibles al margen (Poison, Anthrax o Ratt), me estoy preguntando qué cenaré mañana antes de que Eric Forrest y sus E-Force repase los discos que grabó ("Negatron" y "Phobos") junto a los futuristas Voivod... ¿Acaso una sopita de pláncton? ¿O mejor un zurullo reciclado? Ninguna de estas opciones me convence, la verdad. ¿Algún astronauta en la sala que me pase unas píldoras concentradas?

jueves, 24 de agosto de 2017

Loudness in Spain


¡Hola familia! Agosto se acaba, las vacaciones también, y otro año más sin ir a Japón. Aunque, con lo poco que me gusta sudar, el verano japonés bien podría acabar conmigo...


Sin embargo, mañana algunos rockeros recibiremos con los oídos abiertos una pequeña comitiva procedente del País del Sol Naciente. En efecto, tal como reza el título del post, mañana viernes los nipones Loudness actuarán en Asspain (más concretamente en la localidad de Ripollet, dentro del marco del festival Ripollet Rock -que celebra su 25º aniversario-). El resto del cartel (Jaded Heart, Crystal Viper,...) no me atrae demasiado, así que que no me esperen levantados. Llegaré al recinto no antes de la 1:30 de la madrugada (que es cuando está previsto el inicio de su concierto) y, a la que acaben su set, si os he visto no me acuerdo (me refiero a las otras bandas, claro, no a los japos).

He estado chequeando en la web setlist.com los repertorios de los últimos bolos de Loudness por Europa y, pese a que en su actual gira conmemoran el 30º aniversario de su sexto disco, "Lightning Strikes" (1986), no se dedican a tocar entero el susodicho. Mejor así, porque no es que el disco (de hecho, ninguno de su amplia discografía) merezca ser interpretado íntegramente del tirón. No voy a engañar a nadie diciendo que me conozco al dedillo su catálogo. Para nada. Los únicos que controlo son los notables "The Sun Will Rise Again" (2014) y "Thunder in the East" (1985; al parecer, el único disco que disfruta Cesar Martín, pues siempre que escribe de Loudness únicamente recomienda éste). En cualquier caso será un placer tener delante a todo un Akira Takasaki, un auténtico torbellino a las seis cuerdas.

domingo, 22 de enero de 2017

Mis discos de 2016


Año nuevo, vida nueva reza un dicho que estoy empeñado en ignorar en un 99% los próximos 300 y pico días pero que hoy, no sé bien porqué, voy a dejar que me influya mínimamente. No en lo personal, pero sí en una parcela que -para qué nos vamos a engañar- cada vez ocupa menos espacio en mi vida: este blog. Así, por primera vez en la historia de Pöpujedi's Blog, voy a publicar mi lista de discos del año. Eso sí, lo haré on my way, que -ya lo he comentado en alguna ocasión- odio todo este rollo de las listas.

La siguiente lista, pues, huye del tópico "lo mejor", "lo que más me ha gustado", "mis favoritos", o whatever. Los próximos 10 discos aquí enumerados corresponden, ni más ni menos, a los 10 únicos discos de 2016 que he comprado (suerte que fueron 10 y no 9, de lo contrario la lista hubiese quedado muy chunga). He escuchado otros (pocos, no te voy a engañar), pero aún no he pasado por caja para agenciármelos; ya les llegará su turno. En cualquier caso, hételos aquí en orden alfabético (y así me evito pensar cuál me ha gustado más que otro, etc). Como verás a continuación, una mitad son debuts, y la otra bandas promesa. Qué le voy a hacer, me gusta apostar por la savia nueva.

 Anthrax "For All Kings": digan lo que digan sus detractores, lo último de Scott Ian y compañía supera con creces a su anterior "Worship Music". No hay grandes (ni siquiera pequeños) cambios respecto a su sonido, pero considero que tiene mejores temas, más inspirados y menos deudores del pasado. Como siempre, y es de agradecer, incluyen un par de canciones (las más melódicas, en este caso) que se apartan del camino seguido hasta el momento.


Avenged Sevenfold "The Stage": tras el tropiezo que supuso "Hail to the King", A7X regresan a lo grande con su mejor disco hasta la fecha (y esto lo digo con la boca un poco pequeña, pues "Nightmare" me sigue pareciendo de lo mejorcito. El tiempo dirá). Cambios de ritmo imposibles, un Synister Gates a la guitarra que está que se sale, y una colección de temazos que no dan respiro.

Cheap Trick "Bang, Zoom, Crazy... Hello": título raro de cojones el que se han sacado de la chistera estos magos de la melodía, quienes, 7 años desde el irregular "The Latest", recuperan el altísimo nivel que alcanzaron en "Rockford" (2006), el disco con el que -definitivamente- me convencieron. En "Bang, Zoom,..." el equilibrio entre tema y tema es perfecto, lejos de la irregularidad de su anterior disco, y destacar un tema por encima de otro es complicado.

Death Angel "The Evil Divide": cuando se habla de Thrash Metal casi nadie les tiene en cuenta, pero sin duda el combo de Mark Osegueda y Rob Cavestany (los dos únicos miembros que siempre han estado ahí -y hablamos de principios de los '80-) forma parte de un hipotético Big Eight (y digo "eight" pero perfectamente podría decir "seven" o incluso "six"). No podría estar más de acuerdo con Charly Günner: uno de los discos del año.


D-Generation "Nothing is Anywhere": nunca compro discos a ciegas (prácticamente imposible hacerlo hoy en día además, cuando en YouTube, Spotify u otros puedes escucharlo entero sin problema), pero ante la dificultad de encontrar en la Red algo más aparte de los dos o tres temas de avance que la banda había filtrado, no me quedó más remedio que dejarme orientar por opiniones ajenas. A falta de unanimidad en el foro Azkena le hice caso a Charly Günner (sí, él otra vez) y no pude quedar más satisfecho. Gran disco.


Megadeth "Dystopia": es increíble la capacidad de Dave Mustaine para renacer de sus cenizas (¿o debería decir "de su mierda"? Porque "Super Collider", su anterior disco, es directamente eso: un mojón infecto). No lo voy a poner a la altura de tal o cual disco de sus mejores años, pero, qué carajo, es uno de sus grandes títulos. Compré la edición normal, pero tarde o temprano caerá la versión con bonus tracks (muy interesantes todos).


Metal Church "XI": el regreso de Mike Howe a la voz, tras 20 años alejado de la banda, se nota para bien, y mucho. Pero no sólo respecto al nivel de calidad de sus anteriores discos, sino que las ventas también han acompañado. Nada menos que hasta el puesto 53 del Billboard se han alzado (su mayor éxito hasta el momento). No está nada mal. Personalmente "XI" está por encima de su disco de culto "Blessing in Disguise". Buenos temas no faltan.


Metallica "Hardwired... To Self-Destruct": ocho años -nada menos- han pasado desde "Death Magnetic"... Uf, sin duda me hago viejo (¿o ya lo soy, aunque me niegue a aceptarlo?), porque mi percepción del paso del tiempo cada vez es más difusa. Bien, fuck it. Y otro fuck it al debate de si Ulrich, Hetfield y compañía están o no agotados creativamente. "Hardwired..." no tiene nada que hacer frente a sus discos pre-"Load", pero aquí me tenéis, pasando por caja (bueno, tampoco, que fue un regalo). Lo que no tolero es que se le dedique a Lemmy un tema tan anodino como "Murder One". Eso sí que no puede ser.


Rob Zombie "The Electric Warlock Acid Witch Satanic Orgy Celebration Dispenser": mi apreciación inicial fue de etiquetarlo como cagada monumental del Sr. Zombie, pero, a base de escuchas, el artefacto (menuda broma de título, por cierto) fue creándome un poso. En fin, otro disco entretenido sin más del rastas. Y digo entretenido sin ánimo de menosprecio, eh. El artwork es, como cada año, de lo mejorcito de la cosecha anual. Esta vez, además, está confeccionado exclusivamente por él, dotándole de un look fanzineroso a lo "2000 Maníacos" que me resulta hipnótico.


Wolfmother "Victorious": tras varios pasos en falso parece que volvemos a tener entre nosotros a unos Wolfmother en plenitud de facultades. Y espero que sea por mucho tiempo; en el futuro necesitaré más temas como "Victorious", "City Lights" o "Gypsy Caravan" en mi día a día. En un primer momento estuve tentado de asistir a su concierto en Barcelona, pero por h (precio del ticket) o por b (simple pereza) me quedé en casa. Los directos ya no son para mí. O al revés, no sé.


 

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