Desde hace unos pocos años me resulta graciosa la dicotomía existente dentro de la Comunidad Metálica (a la que respeto, pero de la que nunca me he sentido parte). Por un lado, su tradicional estrechez de miras sigue siendo un elemento muy presente en su modus vivendi (¿Judas Priest en "American Idol"? ¡Antes la muerte!); pero, por otra parte, y pese a considerarse a sí mismos una especie de outsiders/outlaws, existe una profunda necesidad de ser aceptados -y entendidos- por la sociedad (como si el hecho de ser metal-head implicase vivir al margen de ella... ¡qué ilusos!). Y es esta necesidad la que les empuja a urdir documentales como "Metal, a Headbanger's Journey" o éste que nos ocupa, la serie de 11 capítulos "Metal Evolution", estrenada, casualmente, el mismo día que Black Sabbath anunciaron un regreso que ha acabado convertido en esperpento.
Capitaneada por el mismo equipo que legó a la humanidad esa maravilla titulada "Beyond the Lighted Stage", Sam Dunn vuelve a envestirse como Sumo Sacerdote de la Antropología con el objetivo de dar respuesta, junto a un equipo de neurólogos y psicólogos de prestigiosas Universidades (la misma calaña que dos décadas atrás arremetía contra todo el metal que no apareciese en la Tabla Periódica de los Elementos), a cuestiones que sólo interesan a los metaleros más nerds del lugar.
A pesar del tufillo pseudo-intelectual que envuelve al producto, la serie es interesante (siempre y cuando sientas afinidad con el tema en cuestión) y cumple las expectativas. De momento sólo he tenido oportunidad de ver el primer episodio (subtitulado al español gracias al muy recomendable blog de rockumentaries Que en Paz Descargues), pero en sucesivas semanas irán apareciendo los restantes.
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