domingo, 7 de agosto de 2011

Alice Cooper: The Chicken Incident (1969)


Casi 20 años antes de que Guns N'Roses tuviesen su particular incidente spaghetti, Alice Cooper vivió en sus propias carnes otro incidente de carácter alimentício, en su caso avícola.


Sucedió en Toronto, en el festival Rock'n'Roll Revival de 1969, cuando, en el tramo final de su actuación, un tarugo del público lanzó al escenario una gallina (!). Y digo yo: ¿pero qué clase de tarado acude a un concierto con una gallina? Un murciélago cabe en un bolsillo de la camisa, pero ¿una gallina?

El caso es que, Alice, criado en ambientes urbanos y, por tanto, completo neófito en las particularidades del mundo animal, pensando que el gallináceo alzaría el vuelo lo lanzó de vuelta por donde había venido, con la mala pata que el bicho cayó en manos de la enferverecida audiencia. En cuestión de segundos lo despedazaron, claro.

Se ignora si alguien del respetable llevaba encima una parrilla y acabaron comiéndoselo frito, o si alguno de los presentes recogió las plumas para hacerse una almohada o un cojín; lo único que se sabe con seguridad es que, de manera fortuita, Alice Cooper acababa de colocar la primera piedra del Shock Rock.

He aquí el documento que recoge el momento:



La segunda piedra la puso justo al día siguiente, cuando ante la avalancha de titulares que le acusaban de decapitar a mordiscos a un ave de corral y beberse su sangre, Frank Zappa le llamó por teléfono interesándose por el asunto. Cuando Alice le explicó lo realmente sucedido, Zappa no pudo darle mejor consejo: "tú mantén la versión que ha dado la prensa, a todo el mundo le encantará".

sábado, 6 de agosto de 2011

Malditas Intros Rockeras


Cuando en mi tierna infancia empecé a meterme en serio en el mundo de la música -atrás dejaba una breve etapa comprando singles 45 rpm de hits poperos- lo hice, cómo no, con el hard-rock y el heavy metal. KISS, Maiden, Accept, Barón, Obús, AC/DC, Judas... lo que había por entonces, vaya. Pues bien, una de las cosas que me marcaron fue descubrir el gusto casi generalizado de estas bandas por incluir intros al inicio de algunos temas. Y no me refiero a intros instrumentales, no, sino a las construidas a base de F/X de sonido.


Hasta el momento, mi único encuentro con uno de esos fragmentos ambientales había sido el tema 'Thriller' de Michael Jackson. Ya sabéis, el chirrido de la puerta, los pasos, el aullido... Recuerdo que entonces todo aquéllo me llamó poderosamente la atención. Eran sólo unos pocos segundos, pero creaban la atmósfera perfecta para sumergirse en la canción. De forma casi inmediata me topé con otro tema que también se iniciaba con ruiditos varios. Mi hermano se compró el cassette del 'Destroyer' de KISS el mismo día que yo me hice con el vinilo del 'Thriller', así que pronto llegó a mis oidos 'Detroit Rock City' y su larguísima intro. Aquello fue un shock, lo prometo. Pasaban los segundos, yo miraba mi digital de pulsera, y seguía pasando el tiempo. '¿Cuando comienza la canción?'. A partir de esa experiencia mis sucesivos encuentros con las introducciones fueron más relajados, pero no menos excitantes.


Si no me falla la memoria, las siguientes en ser disfrutadas fueron las de 'Hells Bell' de AC/DC y 'Forever' de Ozzy, dos piezas que no hablaban de la Navidad pero que, curiosamente, incluían campanadas. La que más me impactó fue la de Ozzy, por supuesto. Recuerdo que en aquellos días tenía reciente el visionado de 'El Nombre De La Rosa', y toda aquella parafernalia cisterciense en un disco de rock chocó frontalmente contra mi inocente concepción del mundo. ¡Madre de Dios, quien hubiese dicho que años después aquellos cantos gregorianos se pondrían de moda con los monjes de Silos! Si hasta se pusieron a la venta remixes para las discotecas de pueblo. Lo que no pase en España...

Bien, capítulos vergonzantes al margen y retomando el hilo del tema de hoy, haré mención a una de las obras cumbres de esta corriente de pensamiento: los apoteósicos preámbulos pertenecientes al tercer disco de Iron Maiden. Por una parte, el interrogatorio en 'The Prisoner' era (y lo sigue siendo) de los que te dejaban prácticamente sin aliento. Jamás la aplicación del Quinto Grado sonó tan contundente y real. Las palabras caen como puñetazos, el ambiente, rancio como un calabozo de la Benemérita, se hace irrespirable, y esa risotada que pone fin al diálogo... esa risotada de loco le hiela la sangre al más valiente. Aunque para miedo, el que te entraba con el versículo bíblico de 'The Number Of The Beast'. La voz de Belcebú realmente es de las que acojonan, tronco, acojonan.


A partir de ese punto de inflexión, las intros pierden un poco la gracia, cayendo en picado en términos de popularidad y calidad. Las ambientaciones fantasmales y los monólogos de ultratumba se llevan la palma en los años siguientes, resultando cansinas, soporíferas y exasperantes. Pero, a pesar de ser norma, de vez en cuando sale a la luz alguna que vale la pena. Si más no, graciosa me parece la de 'Inside The Electric Circus' de W.A.S.P., y sólo de explosiva se puede calificar la de 'Impact Is Imminent' de Exodus. Aunque, sin ir muy lejos, la que más sonrisas provocó en su momento (al menos en mi círculo familiar) fue la de 'Another Sacrifice' de los catalanes Fuck Off. Era cachondo oir en un inglés carpetovetónico aquéllo de:

'-Who's play tonight?

-Fuck Off.

-What?

-Fuck Ooooooooff!!!!!!!!!!'

De risa, vamos. Por otra parte, en la categoría de 'intro insoportable' gana todas las medallas una a cargo de Manowar. Sí, has acertado, ésa es; esa barrabasada que lleva por título 'The Warriors Prayer', y que, gracias al cd, uno se puede saltar cómodamente con sólo pulsar un botón. ¡El cd, bendito invento! Todavía recuerdo el trance que suponía enfrentarse a la cara B de ese vinilo. Tenías 'Kingdom Come' y 'Hail And Kill' sonando de forma consecutiva (no, aquí no había bonus track), y, de repente, eras testigo de una entrañable escena de dormitorio entre un bárbaro anciano y su nieto ávido de sangre. El abuelete, a quien no hace falta insistir mucho, acepta contarle un cuento al chaval, ofreciéndonos una clase magistral de dicción de ¡más de 4 minutos! Por Crom, ¿en qué estarían pensando estos tíos? Confieso que solamente fui capaz de soportar aquella tortura en una única ocasión. A la que pinchaba el disco y oía al jodío crío decir lo de 'Granfather, tell me a story' rápidamente movía la aguja hasta el siguiente corte. Daba igual que estuviese sentado, de pie, o dentro de la camita bajo un alud de mantas; tenía que desplazar la aguja por cojones; de lo contrario, no sé de qué hubiese sido capaz. De alguna barbaridad, supongo.


Y bien, aquí lo dejo. Ya sé que en el tintero me he dejado las outros (es decir, coletilla al acabar la canción) y cientos de miles de intros (chasquidos de latas de cerveza, eructos, momentos de pasión, invocaciones, rugidos de motosierras, etc), pero mi intención no era ser exhaustivo. Si tienes (y quieres) algo que añadir al tema estás invitado a dejar un comentario relatando tu aventura particular en este fascinante microuniverso. Cualquier cosa vale: tus preferidas, las odiadas, las cutres, las que te ponen,... Ilústranos un poco en este pozo negro, leñe.
a


Nota: este post se publicó originalmente el 27 de enero de 2006 en el blog Non Stop Rock'n'Roll.


También dio pie a estos comentarios:

Anónimo: No se, la historieta esta de los manoguar me mola bastante, y no la suelo pasar cuando escucho el disco.

Viruete: We will fight on the earth, We will fight on the air, But we¡ll never surrender, Papa parapapa papa parapapa...

Mr.Hyde: A mi la intro de "Detroit rock City" siempre me ha gustado mucho,por que además como ya sabes, en determinados momentos de la canción oímos el ruido de fondo de la moto,como si la historia continuara...Otra intro muy divertida,aunque breve,es la de "Love in an elevator",al igual que la tormenta inicial de "Black Sabbath"...sólo es una tormenta,pero como acojona todo lo que viene después...

Anónimo: Resulta curioso este tema, a mi siempre me hangustado las intros, pero como soy tan sumamente moñas una de mis preferidas es (Y sera siempre) La introduccion del "silent Thunder" de Dare. Esas olas golpeando contra la roca me evocan algo magico...

jurgen: Me encanta el sonido de la tormenta en 'Boston Rain Melody' de Steve Vai. Cuando la escucho me entran escalofríos, como si realmente estuviera bajo la lluvia.

LVH: La intro de Electric Eye de los Judas, The Hellion, siempre me parecio la intro metalera por excelencia en cuanto a que me parecia cojonuda y te preparaba para un disco que, ya de por si, es un prototipo de disco de heavy metal, del bueno (y es que los Judas acojonan, tronco, acojonan). Recuerdo aquel Warrior's prayer por desgracia, ya que yo lo tenia en cassette y era un coñazo insoportable.

vgrant: Yo no es que sea muy metalero, así que tiraré más por otro lado. Eso sí, la intro de "Black Sabbath" la verdad es que es una obra maestra del género (el de las intros, quiero decir). También me gustan mucho esos pequeños detalles como la tos al principio de "Whole lotta love" de Led Zeppelin o la de "Sweet Leaf" de Black Sabbath. Ya en otro plan, la intro del "Dios existe" de Los Planetas (llamadme hereje si queréis =P) me encanta. Un minuto de pruebas de guitarra y batería y una voz que dice "puedes bahar las guitaras". Migala solían meter intros muy chulas en todos los discos. Me gusta sobre todo la del "Así duele un verano". Eso sí, para intros inquietantes la del "Ionic spell" de Standstill, que además es un disco del recopón. Buino, espero no haberme puesto muy pesado. Keep up the good job!!

Anónimo: Se me viene a la memoria Madhouse, de los Anthrax, de los que también me acuerdo del comienzo del disco Persistence of Time, con el tic, tac.

Caius Pupus: War of wrath, DEL Nightfall in Middle Earth DE Blind Guardian. Como outro, el de un disco de Finntroll (creo que la maqueta) que parece la música de los monster (más o menos) :)

HELLION: HOLA, SOY HELLION DE MEXICO, COMO DECIMOS AQUI EN EL DF "ESTA CHIDO TU BLOG". EL INTRO DEL TRACK 1 DEL SOUND OF WHITE NOISE DE ANTHRAX CREO QUE ES LARGUISIMO!!!


viernes, 5 de agosto de 2011

Alice Cooper'stown Bar and Grill


Diversificación. Un concepto que han entendido a la perfección decenas de rock-stars. Así, Geoff Tate, Andy Shernoff y Maynard James Keenan tienen negocios vinícolas, Sammy Hagar posee su cantina Cabo Wabo, Michael Anthony y Joe Perry envasan sus propias salsas picantes, y Alice Cooper... bien, Alice Cooper debería tener un parque de atracciones o un tren del terror, pero supongo que algo tan grande sólo estaba al alcance de Michael Jackson, así que Alice es el propietario de un negocio de restauración: el Alice Cooper'stown, un local de ambiente familiar decorado con memorabilia musical y deportiva, las dos grandes pasiones de todo buen ciudadano norteamericano.


Su local de Phoenix (Arizona) lleva 13 años abierto (los que abrió en Denver y Cleveland acabaron cerrando), y parece que va viento en popa, pues periódicamente se añaden a la carta nuevas especialidades (bautizadas con los nombres de artistas y deportistas: Ty Cobb, Bruce Lee, Frank Zappa, Devo,... incluso la jodida Lady Gaga).


No tengo muy claro si algún día visitaré Phoenix pero, de hacerlo, sin duda acudiré al 101 E. de Jackson Street para degustar su BBQ y hacerme una foto con cualquiera de sus empleados, quienes, a modo de uniforme, van maquillados con los clásicos snake-eyes de The Coop.

Un consejo para los tímidos: si vas no pidas su súper-hot dog The Big Unit o te convertirás en el centro de atención; y es que, cada vez que un cliente pide uno, el aullido de una sirena suena por todo el local. No es para menos a juzgar por su pantagruélico tamaño:



El restaurante también cuenta con un escenario para conciertos en directo, y fue allí precisamente, el día de su inauguración, donde tuvo lugar el primer concierto en 24 años del Alice Cooper Group:



¡Resulta chocante ver a Alice sin su habitual vestuario escénico!



Pero no todo es Rock'n'Roll en Cooper'stown; hace unos años, en el aparcamiento del establecimiento, actuó ¡el canijo de Justin Bieber! Ver para creer...

jueves, 4 de agosto de 2011

Camisetas Viejas


"Es de piel de serpiente, y para mí es un símbolo de mi individualidad y de mi fe en la libertad personal" (Saylor Ripley en la peli "Corazón Salvaje")


Servidor jamás tuvo una chupa tan molona como la que lucía Nick Cage en el film de David Lynch (ni como la de Brando en "Piel de serpiente", qué diablos), pero, a falta de una prenda similar, también acabé atribuyendo propiedades identificatorias a otra pieza de nuestra indumentaria habitual: la camiseta estampada.

Corría el año 1985 y mi primera t-shirt (rockera, se entiende) llevaba grabada la portada del single "The Trooper" de Iron Maiden. No recuerdo cuántas veces la vestí, ni qué fue de ella exactamente; supongo que acabaría sufriendo el destino de todo viejo harapo: ser despedazado en aras de la limpieza doméstica. Y es que, mal que les pese a algunos románticos encallecidos, el ciclo de la vida de una camiseta termina así, con un manojo de trapos.


Es duro, lo sé, pero siempre llega el momento de dar el adiós definitivo. ¡Ya no puedes seguir guardando ese guiñapo en el armario! Imagina que un día la poli lleva a cabo un registro en tu domicilio. Madre mía, qué vergüenza, ni en los mercadillos ambulantes hay tanta purria. Y sí, soy consciente de los vínculos afectivos que te unen a esos pedazos de tela, que deshacerse de ellos resulta traumático, que su valor sentimental no se compra con dinero, que te devuelven recuerdos de juventud, pero piensa que, después de todo, tus camisetas seguirán -de alguna forma- estando ahí contigo mientras limpias de polvo, ácaros y pelusas el mobiliario de tu casa.
Para que sirva de ejemplo, ayer mismo procedí a realizarle la autopsia a un pingajo que estaba pidiendo la jubilación a gritos. Era, como veis más abajo, un modelo de Pantera, promocional para más señas, que no-sé-cómo me consiguió mi hermano al poco de salir a la luz su disco "The Great Southern Trendkill". Pues bien, ni corto ni perezoso me dispuse a documentar gráficamente su tránsito a la otra vida. ¿De qué manera? Pues en el modo censor-franquista: a tijeretazo limpio.


Con pulso firme, sin remordimientos, sin echar la vista atrás, como el asesino de un giallo, procedí a clavar las afiladas hojas en el paño. ¡Ris, ras! Listo. Creedme que lo más difícil fue sostener la cámara con una mano mientras con la otra asía las tijeras. ¡Adiós, señor pingo! ¡Hola, señor trapo!


Si, a pesar de lo visto, tú no te ves con el valor de realizar actos tan crueles y viles como éste, no te amedrentes. Afortunadamente , ahora está de moda el rollo vintage, así que llevar una camiseta descolorida y apolillada puede hacer de ti un individuo de lo más in. No era así una década atrás, os lo aseguro; por entonces los vecinos de tu rellano te hubiesen acribillado con la mirada, como a un vagabundo andrajoso. Son las ventajas de vivir en un mundo trash.


Nota: este post se publicó originalmente el 18 de julio de 2008 en el blog Non Stop Rock'n'Roll.


También dio pie a estos comentarios:

sammy tylerose: Yo no tengo lo que hay que tener. Conservo todas las camisetas q me he comprado desde los 14 años. Nunca les haría daño. Cuando ya son mas transparentes que negras, les doy un retiro dorado, dobladitas en el fondo de un armario. Para quitar el polvo antes usaria un traje de boda que mi primera camiseta de guns!

John P. Maaaula: No pocas camisetas han acabado de esta manera... Y sólo por no se "in", voy a salir con camisa siempre, jeje. Un saludo y a seguir tan bien con el blog.

Anónimo: Mira que está guapa la cami de Pantera, menudo crimen!!!!

Anónimo: Joder, tio, que la camiseta de Pantera está de putísima madre, menudo sacrilegio!!!! Ya me gustaria pillar una así, que las que he visto a la venta son feisimas

günner: Yo tengo alrededor de 60 camisetas y más de la mitad de grupos. La que tiene más solera es una de los MISFITS ultratrallada y ya sin mangas,que sólo uso para los concerts y que tengo desde 2º de BUP!desde el 95/96 ma o meno


miércoles, 3 de agosto de 2011

Lam 'The Guitar King' Morrison: escopetarrista thai



¡Morrocotudo instrumento! Ignoro por completo en qué año Lam Morrison adoptó este modelo de guitarra-ametralladora, pero es que la información disponible en internet es tan escasa (ni siquiera aparece su nombre en la Wikipedia) que se hace imposible localizar un dato así. Quizás en webs tailandesas, de donde es originario, se hable más de él, pero no hay duda que en Occidente este guitarrista es un completo desconocido. Y resulta de lo más extraño que sea así, pues, tal como reza su biografía, le une una gran amistad con Ritchie Blackmore (!).

Excarvando en su historial se sabe que Lam fue uno de los pioneros del Rock de Bangkok, donde a principios de los 70s formó VIP, la primera banda de rock tailandesa. Con ellos recorrió todas las bases americanas durante la
guerra de Vietnam interpretando covers de los Stones, Chuck Berry, Jimi Hendrix, y, por supuesto, de The Doors (de ahí el apellido de Lam, quien -entre risas- siempre ha asegurado ser hermano de Jim).





Tras la guerra, animado por un turista teutón, nuestro hombre emigra a Alemania, donde, a raíz de ganar un concurso de guitarristas, se rebautiza modestamente como The Guitar King. Pasa un tiempo girando por Europa y América hasta que, en un año indeterminado de inicios de los 80s, y gracias a la ayuda de su amigo Ritchie, firma un contrato con EMI, que le publica su debut en solitario "Night in Bangkok", un disco que vendió la nada despreciable cifra de un millón de copias en su país natal, algo inaudito teniendo en cuenta que durante muchos años el Rock estuvo prohibido en Tailandia.

Desde entonces la base de operaciones del músico ha sido el Sudeste Asiático, pero de forma regular ha viajado a Europa para telonear a bandas como Deep Purple, UFO y Rainbow.

Y ésta es la historia de este tipo, que si no fuera porque en YouTube hay grabaciones suyas pensaría que todo es un bulo (el disco "Night in Bangkok" es totalmente ilocalizable en la Red). Si algún deepurplemaníaco conoce algún dato que hable ahora o calle para siempre.



Es obvio que Lam se limitó a cambiar las calles de París por las de Bangkok, porque su "Night in Bangkok" es idéntico al "Parisienne Walkways" de Gary Moore.


Y dejando el Rock a un lado, otro escopetarrista desconocido es Alborosie, un italiano afincado en Jamaica que practica reggae (¡cómo no!) y que aparece tal que así en la portada de su último álbum:


Conociendo la afición de Keith Richards al reggae es posible que este tal Alborosie le interese; a mí, desde luego, ni lo más mínimo. Prescindible to the max.


martes, 2 de agosto de 2011

Rock'n'Roll Dildooooo


No, no es el título de una toma alternativa del clásico de DIO 'Rock'n'Roll Children' (aunque no se me ocurre un estribillo mejor para un hipotético jingle publicitario del fetiche del que os voy a hablar). El título de este post hace mención a un artículo de merchandising que debería pasar a los anales de la historia como uno de los más delirantes -que dirían en el Popu- que se han puesto nunca a la venta tras un concierto de Rock. Aquí tenéis un detalle del blister:


De lo más sugerente, ¿verdad? Pues no vas desencaminado si por tu cabeza ha pasado el uso más impúdico y sucio que se le puede dar a un plátano family size. Un dildo, un vibrador, un consolador, o, como prefieras llamarlo, una auténtica máquina del amor a pilas más propia del merchandising de bandas como Erocktika o Rockbitch que de unos clásicos de toda la vida como son Deep Purple; pero c'est la vie, quien hubiese imaginado que Paice, Glover & Co se preocupan de hacer más saludable la vida sexual de sus fans!

Sin duda un detalle humorístico de una de las bandas de Rock con un legado más serio de la historia (a pesar de que últimamente el bueno de Ian Gillan es motivo de burla a causa de su estado vocal). El cachibache en cuestión se puso a la venta durante la gira de 'Bananas', y la verdad es que ignoro el importe que pedían por semejante artilugio, pero tener sexo con este dildo hard-rockero seguro que no tiene precio. Y si a este artefacto lo acompañas con los preservativos de KISS ya ni te cuento...

Personalmente no lo pondría jamás en práctica en mis relaciones amatorias, aunque si se diese el caso creo que la cosa sería harto complicada; más que nada porque, a día de hoy, no ha pasado la prueba más importante: ponerlo en funcionamiento. No, amigos, no ha habido manera. No he encontrado el interruptor para que entre en modo vibratorio. Así que, de momento, y hasta que ese día llegue, tendré que conformarme con mi mando de Playstation. Brrrrrrrrrrrrrrrr!!!!!!



Nota: este post se publicó originalmente el 24 de diciembre de 2006 en el blog Non Stop Rock'n'Roll.

lunes, 1 de agosto de 2011

Pöpujedi in New York City (3ª parte)



¡Nueva ración de mis crónicas neoyorkinas! Bueno, mini-ración a decir verdad, pues sólo son cuatro míseras páginas, pero es lo que hay. Esto va más lento que la construcción de la Sagrada Familia, lo sé, pero es que aquí no recibimos subvenciones nidonativos que valgan. One man army forever!

Tal como ya hice en las dos entregas anteriores, también habrá posts a modo de apéndice que complementen la narración; verán la luz los días 3, 5, 7, 9, 11, 13 y 15 de agosto.


Si no te resulta cómodo leerlo de esta manera, o si prefieres imprimirlo, he aquí el enlace para descargarlo a tu disco duro en forma de archivo pdf (contraseña: sacredfamily):

~+~ descarga directa ~+~



 

Blog Template by YummyLolly.com - Header Image by Vector Jungle