viernes, 10 de agosto de 2018

Clips Animados de Ayer y de Hoy (I): "Paul Baloff" de Ill Bill


Hoy inauguro una nueva sección en el blog (creo que el nombrecito que le he acuñado no deja margen a la conjetura: videoclips que aúnan música y animación). La intención es dar salida a todos aquellos clips (animados, claro que sí) que vale la pena ver. Porque clips musicales que recurren a la animación (sea del estilo que sea: clásica, digital, con Flash, stop-motion,...) los hay a patadas -de hecho, raro es el mes que no se produce alguno-, pero no todos están entre mis favoritos. Aquí sólo la crème de la crème, bitch.

Antes de empezar, un par de aclaraciones: Paul Baloff fue el primer cantante de los thrashers Exodus, e Ill Bill no es la clase de artista que realmente me interesa (aunque en el pasado ya le dediqué un post). ¿Por qué le he elegido entonces para inaugurar CADAYDH? Pues porque el clip mola mucho, y porque en cierta manera enlazo con el post anterior (el de Voivod, ya sabes). ¿Qué nexo de unión hay entre un rappero de NYC y una banda de Metal de Québec? Paciencia, luego lo explico. Por ahora, dale al play y disfruta de esta lesson in violence hecha clip.



Y ahí va la conexión con Voivod (además de la ya expuesta en el post que, como ya dije, le dediqué a Ill Bill hace ya siete años). El caso es que nuestro hombre formó parte de Non Phixion, un grupo de rap hardcore, cuyo logo diseñó Away, el batería de Voivod. Se supone que la intención de los MC's era tener un logo lo más parecido al de sus héroes metaleros, sino de qué.



 
Ya digo, este tipo de música me carga como pocos, pero sería interesante que alguien escribiese un artículo en profundidad del tema. Todas estas conexiones hip hoperas-metaleras me parecen la mar de curiosas (The Circle of Tyrants, Necro,...). Aquí en España el caso más similar a éste (aunque a una escala mucho menor) lo tenemos con El Coleta y Obús+Barón Rojo (aunque en el tema de marras también se cuelan AC/DC, Radio Futura, Sabrina, Camarón,... puff, qué cacao mental tiene el colega Coleta).




martes, 7 de agosto de 2018

Voivod despiertan


Casi dos años después de su anterior remesa de canciones, aquel EP titulado "Post Society" que -al menos a mí- me dejó con (muchas) ganas de más, la maquinaria Voivod vuelve a ponerse en marcha. La fecha en la que verá la luz el 14º disco largo de estudio será el 21 de septiembre, tres días antes de su paso por Barcelona acompañados por (unos, por el momento, desconocidos para mí) Nightrage; al día siguiente, el 25, pisarán suelo madrileño.

El nuevo disco lleva por título "The Wake", y según palabras de Away (batería y creador del artwork de la banda -por cierto, qué uso del color más desafortunado en la portada...-) el sonido y el concepto tendrán bastantes puntos en común con "Dimension Hatröss", uno de sus discos más celebrados (y no diré "de mis preferidos", porque la discografía de estos canadienses es de aquéllas en las que es complicado destacar una obra por encima de otras). Parece, eso sí, que será un disco más conciso que sus últimas entregas, pues tan sólo incluirá 8 temas.


De momento, una vez vuelta a escuchar la canción que sirve de adelanto, las sensaciones que me deja no pueden ser más positivas. Y eso que, por regla general, los temas de adelanto no suelen ponerme la miel en los labios (aunque, posteriormente, con el disco completo en las manos mi percepción cambia por completo). Espero que esta vez no se produzca el efecto contrario. Aunque, siendo Voivod, lo dudo mucho. Ojo, eso no quiere decir que tooodos sus álbumes me entusiasmen. Tal y como le sucede a Cesar Martín con los "Keepers", hay dos discos de los quebequenses (concretamente "Infini" y "Target Earth", de 2009 y 2013 respectivamente) que todavía hoy se me resisten un poco. Será cuestión de derribar el muro invisible levantado entre mi cerebro y el tímpano a base de escuchas. Hasta hace poco me pasaba lo mismo con "Katorz", el último trabajo de la banda que reciclaba riffs del añorado Piggy, pero desde hace unos meses se ha convertido en mi favorito de su etapa post-Eric Forrest. Quién dijo que disfrutar fuese fácil.

sábado, 4 de agosto de 2018

Metal is everywhere (12): Phil Lynnot & Naoki Urasawa


A lo tonto, a lo tonto han sido unos 5 o 6 años los que he invertido en completar la lectura de "Billy Bat", hasta el momento la última obra del polifacético Naoki Urasawa (guionista, dibujante, y músico en sus ratos libres -Bob Lennon se hace llamar cuando se cuelga la guitarra-). En total han sido 20 volúmenes (unas 4000 páginas de nada), los cuales he ido tomando prestados de la biblioteca al ritmo que ésta los iba adquiriendo. No hay duda que ha sido todo un ejercicio de paciencia y memoria (es fácil perder el hilo de la historia -complejísima como siempre en este autor- cuando pasan más de 6 meses entre un tomo y el siguiente).

Al igual que ocurría en "20th Century Boys" (y en su secuela "21th Century Boys"), otra de sus sagas más célebres (y aún más extensa, pues fueron 22+2 volúmenes), vuelve a hacer un guiño al mundo del Rock. Si en aquélla homenajeaba a T.Rex y a Sigue Sigue Sputnik, en "Billy Bat" rinde tributo a Thin Lizzy, gracias a la aparición estelar de una rockstar que es la viva imagen de Phil Lynnot.



No destriparé el argumento ni desvelaré detalles que te puedan estropear la lectura si algún día decides sumergirte en la historia del murciélago Billy; tan sólo añadiré que la presencia del genial irlandés no es simplemente testimonial, sino que tiene un papel destacable en uno de los episodios de la saga. Deberás tener paciencia, eso sí, pues no se deja ver hasta bien pasado el ecuador de la serie.

 
Para acabar, si no conoces de nada a este mangaka, acércate a cualquiera de sus creaciones ("Monster", "Happy!", "20th Century Boys", "Pluto" o "Master Keaton") y flipa en colores con los dibujines que realiza. De lo más estimulante surgido de Japón.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Mi ex-instituto rockea


Más allá de dar a conocer mis gustos en materia de música, cine, cómics y demás malas hierbas, creo que nunca he dado detalles de mi vida personal o profesional. Y así seguirá. Sin embargo, hoy me saltaré mi propia norma; más que nada porque de lo que voy a hablar a continuación ya no forma parte de mi presente. Bien, el caso es que, tras cuatros cursos desempeñando mi labor docente en un centro de educación secundaria, el próximo septiembre inicio una nueva etapa en un instituto diferente (a 7 minutos caminando desde mi domicilio -por eso de dar envidia...-), así que no me supone ningún inconveniente hablar (de refilón) de mi ex-lugar de trabajo.

Aquello parecía Suecia, amig@. Jamás trabajé en un lugar con tanto músico por metro cuadrado... Y no me refiero sólo a los profes de la materia; también había/hay muchachada dándole al instrumento. Clásica, jazz, canción de autor, pero sobretodo Rruocqk.


Harvest: es evidente que este quinteto (con cantante holandesa al frente) no buscó la inspiración en Neil Young, sino en Opeth, a la hora de bautizarse. Prog-rock elegante con pinceladas pop y clase, mucha clase. Discográficamente hablando llevan un tiempo parados, pero habrá que estar al tanto de su web por si hay novedades.




Heresy of dreams: en el caso de esta banda castellanense, el origen de su nombre es Pantera (tema "Heresy"), pero, más que groove metal, lo suyo es un heavy metal de corte clásico con algo de moderneo (esos soniquetes sintéticos de fondo les delatan). Tienen dos discos editados y, a pesar del nombre, cantan en castellano. El duelo de guitarras en este tema me flipa.





Fancy Candy Girls: a diferencia de las dos bandas anteriores, FCG lo forman cuatro alumnas del instituto. Continuan versioneando a AC/DC y The Cranberries en sus directos, pero este tema propio me parece un hit en potencia. Temazo. Ay, de estar de nuevo en los 90s le hubiesen comido la merienda a las (mediocres) Deviot.




lunes, 23 de julio de 2018

Metal is NOT everywhere (11): John Byrne & Rush


No soy el mayor fan del dibujante y guionista John Byrne (aunque sus etapas tanto en Los 4 Fantásticos como en X-Men opino que son de lo mejorcito en materia superheroica), pero jamás le haría ascos a un tebeo suyo. A pesar de ello, han tenido que pasar varios años hasta que me he animado a tomar prestado de la biblioteca "2112", un cómic en formato prestige publicado por Norma en 1993. ¿Por qué tanto tiempo si soy un fan acérrimo de Rush? (Nota para nonbelievers fans: el cuarto disco del trío canadiense lleva por título ese mismo número de cuatro cifras.) Supongo que, tras hojearlo -en no pocas ocasiones-, nunca me dio la sensación de estar ante una adaptación de la suite espacial que da título al álbum homónimo.

Y arrastrando esa duda finalmente me lo llevé a casa. Y, bien, tras leerlo (tampoco hizo falta llegar al final; con las diez-doce primeras páginas ya lo tuve claro) mis sospechas se confirmaron: Byrne no adapta (ni siquiera halla inspiración) la canción de Rush. El cómic, en realidad, es la precuela/secuela de "Next Men", una colección regular del propio Byrne, de nuevo como autor completo, en la que -para algunos- es lo último que vale la pena leer del susodicho.

"No hay la más mínima conexión. Cuando estaba haciendo 2112 ni siquiera había oído a Rush. 2112 se publicó en 1991, así que decidí hacer un símil dándole un año palindrómico como título. 2002 era demasiado cercano, 2332 demasiado alejado. 2222 sonaba raro. 2112 ganó más o menos por eliminación". Son palabras del propio Byrne, con fecha de 13 de enero de 2005. Es lo que tiene no chequear internet a tiempo. Bueno... el cómic tampoco es ninguna castaña, pero digamos que me lo tomaré con calma antes de ponerme a leer la saga "Next Men" (nada menos que 31 números).

Definitivamente, el Metal NO está en todas partes (bueno, sí lo está, pero en este caso sólo subrepticiamente -no sé si el uso de este palabro es correcto en este contexto, pero, joder, siempre me ha gustado como suena: su-brep-ticia-mente). Y con este pensamiento me despido, no sin antes aprovechar la coyuntura y comentar rápidamente otro pensamiento que me acaba de venir a la mente: ¿cuándo dejó Scott Ian de hacer el ganso en el escenario con una pancarta enorme de "NOT"? Qué tiempos aquellos de bermudas...




miércoles, 18 de julio de 2018

Mi disco del verano 2018


Estamos a 18 de julio y todavía no tengo "mi disco del verano". Ni siquiera "mi canción del verano".  Y eso no puede ser. Cada año, por estas fechas, cuento con al menos un album que no deja de sonar en el coche y/o el iPod, animándome el estío. El año pasado, sin ir más lejos, tuve dos ristras de temas sonando día sí, día también en mis oídos: "We're All Alright!" de Cheap Trick, y "Shake the Cage" de Freddie Nelson.


Este verano, sin embargo, no he encontrado (aún) el disco que me acompañe en los momentos de sofocante calor. Es triste, pero no pierdo la esperanza. De aquí a dos días se editará oficialmente un disco que llevo meses esperando, así que es probable que en cuestión de horas mi vida sea un poco más completa. ¿De qué disco estoy hablando? Deja un comentario, y si aciertas podrás comerte un rico melón.

Y sí, podría recurrir a discos del pasado (tal como recomienda Cesar Martín en las páginas del último Popular 1, animando al lector a que "A Different Kind of Truth" de Van Halen sea la banda sonora de su verano), pero prefiero esperar a que sea un disco actual el que cumpla esa función. Veremos si hay suerte.
 

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