martes, 17 de julio de 2012

Los cómics de la semana (II)


Lo mantengo desde hace tiempo: actualmente no hay expresión artística que me proporcione más satisfacciones que el cómic. Ya sabemos cómo anda últimamente la industria discográfica (más lanzamientos que nunca y, por tanto, mayor probabilidad de toparte con una decepción tras otra); y del cine mejor no hablar, porque no hago más que encadenar un bodrio tras otro. En cambio, el mundo de la viñetas me ofrece cada semana interesantes descubrimientos (aunque, en la presente, han pesado más los "viejos conocidos" que las caras nuevas).

comics semana (II)

Incógnito: el tándem Ed Brubaker-Sean Philips es una de las apuestas más firmes dentro del panorama yankee actual. Sus series Sleeper y Criminal se han convertido en clásicos contemporáneos, y este Incógnito (nada que ver con el título de Grégory Mardon que mencioné la pasada semana) tiene todas las papeletas de seguir la misma suerte si el público al que va dirigido (el lector de superhéroes) no le hace ascos al género noir. La sensación, eso sí, de "más de lo mismo" resulta inevitable.

Light & Bold: soy un gran fan del dibujante Jordi Bernet (su personaje Torpedo es de mis favoritos de siempre), y al difunto Carlos Trillo le respeto, pero este Light&Bold es un completo dislate de principio a fin que ni los propios autores se toman en serio (ya en el prólogo nos dan unas pistas de por donde irán los tiros). Una historia menor que, pese a lo descabellado de la trama, se deja leer gracias al dibujo del maestro Bernet.

No te quiero, pero... : la brevedad de la historia (apenas 68 páginas) es el principal obstáculo con el que topa esta sitcom, no pudiendo desarrollar todo el potencial de una galería de personajes no por arquetípicos menos cercanos. Lejos de las ambiciosas Buñuel en el laberinto de las tortugas y Mi organismo en obras, el título en cuestión se acerca más en espíritu a la ligereza de la entrañable El año que vimos nevar (todas del mismo autor).

Alias: poco más que añadir a lo dicho en la primera entrada de esta recién inaugurada sección. Tras ocho nuevos capítulos mantiene el nivel inicial. Y, además, añade un poco de rock'n'roll con la protagonista canturreando "Ain't no love in the heart of the city". Muy bien podría tratarse de la versión de Bobby "Blue" Band, pero ¿alguien duda que ese "mmmm" no es por obra y gracias de David Coverdale? (Atento al video)

Alias whitesnkae


Punisher: Queridos vecinos: a la fórmula del guionista Garth Ennis, ésa que agita violencia delirante y humor negrísimo, se le ha ido agotando la frescura con el paso de los años (sólo hay que comparar su serie Predicador con la más reciente The Boys para comprobar que algo se ha quedado en el camino). Por ese motivo, acercarme al tomo que recopila esta maxi-serie de 12 números titulada Queridos vecinos, y que cronológicamente se sitúa en medio de los títulos mencionados, me daba cierto reparo. Pero no, aquí Ennis todavía lo tiene. Risas garantizadas.

Jirafas en mi pelo (Una vida de rock'n'roll): no conocía de nada ni a Bruce Paley ni a Carol Swain, los autores de este cómic autobiográfico (de hecho, ésta es la primera obra que se publica de ellos en nuestro país), pero sólo con leer el subtítulo -y la palabra rock'n'roll- me interesé de inmediato. Y esta vez no me equivoqué (cómo si me pasó con el aburridísimo El rock y yo de Joe Sacco, o el endeble -pese a tener un par de buenos destellos- Jukebox de Charles Berberian). Paley nos explica su viaje iniciático cruzando el país a dedo, haciendo trapicheos con drogas o ingeniándoselas -al más puro estilo Ted Nugent- para librarse del alistamiento forzoso a Vietnam. Al rock'n'roll, no obstante, hay pocas referencias: el título (extraído de la letra de la canción Main Man de T-Rex) y la amistad del protagonista con Johnny Thunders, de quien aporta un par de anécdotas. De ritmo trepidante, se lee como un suspiro. Muy recomendable.

Actor aspirante & Noches de citas: la joya de la corona de esta semana. Con anterioridad había disfrutado de la lectura de Comedia en un acto, uno de los tres tomos independientes que forman la -hasta el momento- trilogía protagonizada por el aspirante a actor Pablo Díaz-Strasser, y estos dos nuevos títulos no han hecho más que confirmar el buen hacer de su creador: Max Vento. Nombre a tener en cuenta en el futuro, Vento consigue dar forma a unos personajes que, tal como ocurriera con Malas ventas de James Robinson, te seducen y te acompañan para siempre. Imprescindibles.

Kick-Ass 2: nueva gamberrada de Mark Millar (Wanted, The Ultimates, Wolverine: Enemigo del Estado, Authority, Civil War), que no acierto... El primer arco argumental de Kick-Ass (un éxito fulminante que dio pie a una película a los pocos meses de haberse publicado) tuvo su gracia, pero esta vez el tiro ha salido por la culata. Todo lo que en aquellos primeros ocho números resultaba excitante, en esta secuela se vuelve cansino y aburrido; y la culpa la tiene el guión, lleno de tópicos a mansalva. El aspecto gráfico (pese al bajón del dibujante John Romita Jr en la recta final de la historia) sigue siendo espectacular, con un coloreado que es puro Arte. Lo que yo diga no es óbice, sin embargo, para que ya se esté preparando un nuevo título cinematográfico (muy acertadamente llamado Balls to the wall -¿tendrán Accept un hueco en la banda sonora?-).

2 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

Eh, ¿qué buena pinta tienen los comics, no? Voy a ver si algún día pillo uno y me lo leo.

PopuJedi dijo...

No sé de dónde eres, Alex, pero aquí en Oklajoma de la Loma (provincia de Barcelona) tenemos una red de bibliotecas públicas con cantidad de cómics (de hecho, la gran mayoría de lo que reseño aquí es de la biblioteca).
Saludos.

 

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